sábado, 25 de junio de 2016

El ejecutivo en la mira

Ahí estaba el, con un dedo en el gatillo de un poderoso Barrett m95, y un ojo en la mira telescópica. Contenía la respiración, a la espera del momento oportuno de accionar el gatillo. La emoción lo embargaba, ya que sería un héroe, un libertador del pueblo.
Tomaría la vida del dictador, no era cualquier tarea.
Desde la mira telescópica podía observar a esa insulsa mujer que había sido actriz de la televisora local, aquella que durante años había sedado y atontado al pueblo, durmiendo sus mentes con partidos de futbol y con telegramas vacíos, los cuales iban poco a poco pudriendo la mentalidad de esa sociedad. A su lado, estaba su objetivo, el ejecutivo en turno, jefe de estado, responsable de muchas muertes, pero sobre todo responsable del malestar del pueblo. Había devaluado el poder adquisitivo del pueblo, también había vendido la riqueza natural del país, dejando a las futuras generaciones en completo estado de indefensión.
Estando en ese momento tan importante, él estaba convencido de que el ejecutivo merecía morir. No era más que la marioneta de un tirano y un dictador, el sistema tan corrompido de esa sociedad lo dejo llegar al poder gracias a influencias, sobornos y la ignorancia del pueblo. Nada había hecho a beneficio de su patria, pero mal más grave que les había hecho, fue regalar pantallas a diestra y siniestra para atontar más a la gente con la televisión en señal HD. Esa fue su sentencia de muerte.  Todo lo había hecho a beneficio de un anterior ejecutivo que sufría alopecia severa y tenía las orejas muy grandes. Ese era el verdadero dictador, sin embargo, el ejecutivo marioneta merecía morir, ya que él había ejecutado materialmente todas las desgracias de ese país.
En el momento oportuno, accionó el gatillo y por la mirilla telescópica solo pudo ver la sangre salpicando el templete y a la insulsa actriz que tenía por esposa el ejecutivo.
No paso mucho tiempo para que la máquina represora del estado diera con nuestro héroe, sin embargo, pese a ser torturado y privado de su libertad, siempre declaró; “Me convertí en un héroe, al liberar a este país de esa plaga, y jamás me arrepentiré de ello”.


Jorge F. Guillén
“Pluma mexicana”


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