Siempre ambicione encontrar el tesoro
que según mi abuela estaba oculto en su casa, ahora casa de mi madre, desde
tiempos de la revolución. Eran según el mito, más de 100 centenarios, lo que
traducido en dinero actual, eran más de 22 millones de pesos.
Me había quedado en el paro, y navegando por internet, encontré que había un demonio que ayudaba a encontrar tesoros entre otras cosas que se hacía llamar Valak. No pensé dos veces en contactarlo, las deudas me consumían y no había esperanza de encontrar trabajo próximamente, así que decidí invertir lo que me quedaba del finiquito para contactarlo y me dijera la ubicación del tesoro.
Acudí al mercado de sonora y después de bastante rato platicando con charlatanes y estafadores, varios me recomendaron con una señora. Cuando llegue al local, la puerta estaba abierta, así que entre, la energía que emanaba de aquel cuarto, era demasiado fuerte. La dama fue muy amable, incluso me advirtió que mi propósito era bastante oscuro, y que lo que deseaba, era un bajo valor por mi alma. Lo que me hizo titubear fue que ella me dijo que lo pensara bien antes de hacerlo, ya que una vez iniciado, no habría marcha atrás. Cegado por la ambición, decidí continuar. La amable dama me dio una especie de receta con un conjuro, y ciertos dibujos y pasos que debía trazar y hacer para invocarlo. Cuando quise pagarle, con lágrimas en los ojos me rechazo el pago.
Llegue a mi casa pensando en la dama, sin embargo estaba ansioso por que fueran las 3 de la mañana, ya que era la hora exacta en la que debía hacer la invocación.
A la hora mencionada, estaba listo. Había trazado el sello que me dio la dama, con mi propia sangre, como lo había mencionado, tenía encendidas las velas negras y listo un cáliz con hostias machacadas y revolcadas en sangre como tributo. Una vez que inicie la invocación, comenzó a temblar el piso, y por un instante reinó la obscuridad. De súbito, el trazado que había hecho con mi propia sangre, se dibujó con fuego y el en centro apareció un sacerdote. Cegado por la ambición y engañado por la bondadosa figura del sacerdote, cambie mi alma por la ubicación exacta de los centenarios.
Los siguientes meses, todo fue perfecto, tenía muchísimo dinero y comodidades, sin embargo todos los días al terminarme de duchar, en el espejo aparecía la frase “me perteneces”. En casa comenzaron a pasar cosas extrañas. Decidí acudir con la dama del mercado de sonora, a lo cual solo me respondió que no había marcha atrás, que mi alma ya no me pertenecía.
Esa noche, el mismo sacerdote que me había otorgado su favor, se hizo presente en casa, pero se veía más demacrado. Sin previo aviso, me sujeto por el cuello con una mano que era más semejante a una garra que a una mano humana, y me exigió su pago. No puedo recordar nada, solo que me desvanecí, y que al día siguiente, tenía una mano marcada en el cuello. No hay nada que hacer, noche tras noche aparece, esperando pacientemente a que se extinga mi vida y pueda reclamar su pago. En mis sueños nocturnos solo puedo ver como Valak toma mi alma entre sus garras…
Me había quedado en el paro, y navegando por internet, encontré que había un demonio que ayudaba a encontrar tesoros entre otras cosas que se hacía llamar Valak. No pensé dos veces en contactarlo, las deudas me consumían y no había esperanza de encontrar trabajo próximamente, así que decidí invertir lo que me quedaba del finiquito para contactarlo y me dijera la ubicación del tesoro.
Acudí al mercado de sonora y después de bastante rato platicando con charlatanes y estafadores, varios me recomendaron con una señora. Cuando llegue al local, la puerta estaba abierta, así que entre, la energía que emanaba de aquel cuarto, era demasiado fuerte. La dama fue muy amable, incluso me advirtió que mi propósito era bastante oscuro, y que lo que deseaba, era un bajo valor por mi alma. Lo que me hizo titubear fue que ella me dijo que lo pensara bien antes de hacerlo, ya que una vez iniciado, no habría marcha atrás. Cegado por la ambición, decidí continuar. La amable dama me dio una especie de receta con un conjuro, y ciertos dibujos y pasos que debía trazar y hacer para invocarlo. Cuando quise pagarle, con lágrimas en los ojos me rechazo el pago.
Llegue a mi casa pensando en la dama, sin embargo estaba ansioso por que fueran las 3 de la mañana, ya que era la hora exacta en la que debía hacer la invocación.
A la hora mencionada, estaba listo. Había trazado el sello que me dio la dama, con mi propia sangre, como lo había mencionado, tenía encendidas las velas negras y listo un cáliz con hostias machacadas y revolcadas en sangre como tributo. Una vez que inicie la invocación, comenzó a temblar el piso, y por un instante reinó la obscuridad. De súbito, el trazado que había hecho con mi propia sangre, se dibujó con fuego y el en centro apareció un sacerdote. Cegado por la ambición y engañado por la bondadosa figura del sacerdote, cambie mi alma por la ubicación exacta de los centenarios.
Los siguientes meses, todo fue perfecto, tenía muchísimo dinero y comodidades, sin embargo todos los días al terminarme de duchar, en el espejo aparecía la frase “me perteneces”. En casa comenzaron a pasar cosas extrañas. Decidí acudir con la dama del mercado de sonora, a lo cual solo me respondió que no había marcha atrás, que mi alma ya no me pertenecía.
Esa noche, el mismo sacerdote que me había otorgado su favor, se hizo presente en casa, pero se veía más demacrado. Sin previo aviso, me sujeto por el cuello con una mano que era más semejante a una garra que a una mano humana, y me exigió su pago. No puedo recordar nada, solo que me desvanecí, y que al día siguiente, tenía una mano marcada en el cuello. No hay nada que hacer, noche tras noche aparece, esperando pacientemente a que se extinga mi vida y pueda reclamar su pago. En mis sueños nocturnos solo puedo ver como Valak toma mi alma entre sus garras…
Jorge F. Guillen
“Pluma mexicana”

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